La cuarta botella Vihucas estuvo de estreno. Nuestro amigo Albert hace muy poco que está en su nuevo piso de El Raval y nosotras lo visitamos por primera vez. Y nos zampamos un arroz con conejo de nuestro amigo Albert que ya os hubiera gustado.

En parte es una pena que se haya ido del barrio de Gràcia. Meritxell es de allí, una gracienca de manual de historia (¿cómo es que todavía no le han hecho una entrevista? se conoce todos los usos, personajes y tradiciones orales del barrio), y ahora las quedadas que hacemos a veces martes o jueves se balancean entre barrios. Pero no pierde su gran sonrisa por ello!

Mariví es exgracienca. En realidad, exzaragozana (aunque le va cogiendo el gusto de nuevo, qué sorpresa), exmenorquina y, como he dicho, exgracienca. Se trasladó a vivir al barrio de Font d’en Fargues, a la sombra de un lugar paradisíaco para leer el periódico al sol los domingos y que no desvelaré para que no lo descubra toda Barcelona (sólo a los amigos, podéis preguntarme).

Y bueno, Albert, ¿qué explicar de Albert? Es nuestro gran amigo. Nos acompaña desde hace unos años en tropelías, debates y actividades que se nos ocurren continuamente. Hemos paseado las Ramblas, ¡uf!, y sentado en bancos a charlar por la noche, y compartido horas de parque, y olas de l’empordà. Y como él dice, le hemos desvirgado en muchas cosas, aunque no en alguna más que él quisiera.

Pues era su casa la que estrenamos en El Raval, barrio que vamos a conocer ahora a fondo. Como sus recetas culinarias, espero. El buen Vihucas estuvo de nuevo entre nosotros, ¡aunque duró poco! Tan poco, tan poco, como la última Vihucas, próximamente.