Garbanzos en torno a un Vihucas
“Nosotros tenemos vino y tú ¿qué tienes?” fue la proposición que lanzó Bodegas Vihucas para darse a conocer y que recogió Loogic proponiendo un trueque: una caja de vino a los cinco primeros blogueros en recoger el guante. Mi intercambio reaccionó con la suficiente rapidez como para recibir al cabo de unos días seis botellas de vino que están junto al jamón que tengo a punto de acabar, una bonita estampa.
Pues bien, cada una de estas botellas es una invitación a vivir una buena historia, y esto es lo que he pensado hacer.
Un garbanzo negro en el fondo del plato
El domingo hizo un día impresionante en Torroella de Montgrí, pese a los meteorólogos. Simón entrenó para estrenarse en breve en su primera regata, Semín y Meritxell hicieron el vago y yo me fui a la playa, incluso me bañé.
A mediodía nos reunimos en torno a una olla de garbanzos. No son santo de nuestra devoción (ya sé, ya sé que debería), pero tenía un paquete de garbanzos enanos y este fin de semana estábamos cocineros. Hacía tiempo que no coincidíamos los cuatro.
Semín nos explicó sus nuevos planes. Acaba de cerrar una empresa y se inicia en un nuevo trabajo que le implica volver a vivir en Barcelona después de veintidós años. Le emociona y le estresa como sólo saben hacerlo los cambios.
A Meritxell le salió en el fondo del plato un garbanzo negro. ¡Es verdad, existen! Bebimos vino. ¿Era ya negro en la bolsa o se ha oscurecido en la olla? ¿Quién hace al garbanzo negro de la familia: la familia o los genes que trae uno al mundo? ¿Salen garbanzos negros en familias que huelen a podrido? Pues vosotros diréis, pero a nosotros nos quedó claro que más vale ser el garbanzo negro de según qué familias. Y no me hagáis seguir…
El vino, sorprendente. Es de una variedad que no conocíamos, cencibel, y es una nueva experiencia que vale la pena. No sé cómo describirlo, pero en breve habrá una segunda buena historia en torno a un Vihucas que pongo, como ésta, a disposición de la Bodega Vihucas para que las utilice como quiera.





Febrero 11th, 2009 at 7:07 am
Nada, espero poder llegar a provar ese Viucas tan especial. También creo que durante mi infancia fuí un garbanzo negro, o quizás todos lo eramos, no se. Ahora creo que ya he cambiado de color, pero no tengo claro cúal es.
Febrero 11th, 2009 at 11:53 am
¡Bienvenido al mundo virtual, albert, seas del color que seas, aunque un poco negro sí que sigues siendo, sobre todo en invierno! En la próxima botella no puedes fallar.
Febrero 12th, 2009 at 4:11 am
No veas la tarde-noche del domingo, con los garbanzos…
Semín.
Febrero 13th, 2009 at 4:29 am
Buena historia. Yo también conozco algunas familias que vale la pena ser el garbanzo negro. Por cierto, yo nunca había probado la variedad cencibel nunca, me gustó, aunque creo que estará mucho mejor si se deja reposar un poco en un decantador.
Salud y este fin de semana voy a por otra botella!
saludos y sigue disfrutando!
Febrero 13th, 2009 at 5:24 am
Jo!!!! Qué divertida esta historia, seguro que este ya vino negro, la excepción confirma la regla y menos mal que en algunas familias existen los garbanzos negros, afortunadamente la perfección no existe.
¿para cuándo la próxima?
Febrero 13th, 2009 at 6:37 am
María, buena tierra, Torroella de Montgrí!
Hasta hoy no había oído del del garbanzo negro!!
Saludos!
F
Febrero 13th, 2009 at 12:57 pm
¡Gracias Francesc!, qué alegría verte por aquí, espero que también sea por torroella!
Febrero 19th, 2009 at 6:25 am
[...] trajeron la cámara, de aquí que para esta segunda historia Vihucas haya buenas imágenes. Y mejores recuerdos. La tercera historia, en breve, fue más [...]
Febrero 20th, 2009 at 7:11 am
Hola María!
El vino está bueno eh?
Ayer lo volvimos a probar y sí que se deja beber!
Mikel
Marzo 8th, 2009 at 3:38 pm
[...] ya sabéis que del intercambio de una caja de vino Vihucas por una entrada en el blog surgió la primera historia Vihucas en torno a una botella de este buen vino, seguida de una segunda historia Vihucas que hoy da paso a [...]