Rumbo a la simplicidad
Somos hijos de la cultura del exceso. Hemos vivido, viajado, estudiado y disfrutado con nuestro trabajo. Su abundancia nos ha permitido despegarnos de la pura necesidad y arriesgar, inventar.
Como a todas las generaciones, de pequeños nos machacaron con que había que estudiar porque la vida es muy dura, y la competencia, feroz. Y es verdad, pero nunca le ha faltado la comida al dispuesto a bregar.
Revolución, empuje, ideas brillantes y mucho riesgo son hoy el motor del mundo. La sensación, sin embargo, es la de remar sobre grandes olas: empujas y empujas pero no avanzas.
La publicidad digital empieza a morder los presupuestos, pero no mantiene ni una apenas de las aventuras empresariales en Internet. Las cuentas Freemium aún han de demostrar su modelo de negocio. El modelo de lo gratis no acaba de demostrar sus bondades económicas.
No podemos volver atrás (los centros tradicionales de poder han perdido su glamour a nuestros ojos y se ven arrastrados al cambio), ni calcular la distancia que nos queda para llegar. Sólo nos queda seguir el nuevo rumbo: la autenticidad.
Que te llamen Trinidad
Derribar las murallas de la empresa, dejar de pagar sicarios y salir al ruedo a explicar quién eres y qué haces. Verse las caras con la competencia, proveedores y clientes. Poner el producto en manos de los consumidores… ¿te atreves?
Pues deberías. Hoy no seduce tanto el brillo del Rolex como que nuestros políticos abran un blog o un twitter y se salten las consignas unificadoras de su partido para jugársela individualmente. Que los directores de empresa acepten errores y prometan enmendarlos, que los gurús opinen sobre el plato de garbanzos que comieron a mediodía, porque es una opinión auténtica, por ejemplo.
Lo curioso es que ser auténtico no es fácil. Por algo nos cubrimos de oro, y coches, y murallas, para no dar explicaciones de nada, a nadie, ni excusarse o justificarse.
Ser auténticos es el nuevo oficio de vivir. Obliga a darse oportunidades continuamente, a probarse, a crear las propias normas y debatirlas, dejarse crecer y creer en uno mismo mientras se conoce nuevas personas en quien creer.
Pionero de ti mismo
A bordo del nuevo Mayflower que es Internet navegamos sobre grandes olas ¿hacia una utopía prometida o a tierras salvajes? El viaje nos da la oportunidad de ser arquitectos, paletas, artistas, pistoleros, jueces y alcaldes, maestros, limpia-wáteres de un nuevo mundo que, como todos los que empiezan, valora la capacidad individual. Constrúyete, pues, una oportunidad para ti mismo y vive con fuerza la vida, de nuevo.
Despídete del exceso y súbete a este barco donde, por lo menos, te divertirás y te sentirás hijo de tu tiempo. Algo auténtico descubrirás en esta lucha que te ayudará a sobrevivir e incluso a “hacerte rico” en la nueva moneda: la simplicidad.
La probable agencia digital ya lo ha descubierto. Ponte al día con el nuevo capítulo de la blog serie.





Setiembre 4th, 2009 at 12:37 pm
Estimada María,
La ventaja es que, en este Mar de Aquí y Ahora en el que navegamos, están todos los barcos igual de perdidos que el nuestro. Nadie sale con ventaja, así que (¡por fin!) la oportunidad que tenemos es real.
Gracias por la oportunidad de comentar y un saludo muy cordial.
Jaime
Setiembre 5th, 2009 at 5:32 am
[...] oportunidad para nosotros mismos Desde hace un tiempo sigo el blog de María Ripoll, una verdadera “machaca” y pionera en todo lo que tiene que ver con la comunicación y [...]
Setiembre 5th, 2009 at 8:21 pm
Querida María:
¿Podrías clarificar a qué te refieres con ‘la simplicidad’ en el contexto de internet en el que estamos hablando?
Muchas gracias.
Setiembre 6th, 2009 at 10:09 am
Oscar,
Felicidades por tu blog, veo que casi casi estrenas!
En realidad mi mensaje es más bien: concentra todas tus energías e intereses en crearte un futuro interesante en un tiempo de oportunidades, y eso implica desde volver a utilizar el sentido común en tu vida, disfrutar la adrenalina de las conquistas a concentrarte en sacar el máximo partido a las oportunidades que te da internet y en crear tu yo virtual, evitando caer en la dispersión (¡aunque no puedes dejar de experimentar!)
María
Setiembre 6th, 2009 at 10:15 am
Jaime, zaguán,
Encantada de conoceros, un placer saber de vosotros ¡y a navegar!
Setiembre 6th, 2009 at 12:00 pm
Gracias por la aclaración María.